martes, 12 de enero de 2010

Un día en el hospital

Me encontraba en la consulta del médico, para una revisión rutinaria y recoger unos resultados. Era lunes , el día de la semana más odiado por todos, a razón evidente.
El sol salía timidamente palediciendo por momentos. Iba con prisa , pues había madrugado adrede para poder ir después a clase , y hacer así ambas cosas en el día. La clase era a mediodía, pero a pesar de ser las nueve de la mañana , caminaba presuroso , asqueado de mi situación. Estaba literalmente driblando personas , que por razones desconocidas transitaban invadidos de una absurda letanía , lánguidos y desazonados se dejaban ver.
Abruptamente ,traté de bregar con ello y finalmente conseguí llegar al hospital. Atravesé el vestíbulo,recorrí el pasillo hacia el fondo , con dirección a las escaleras y subí con ardor y sin complejo alguno. Ello me era consabido, por desgracia quizás pero es así.

Subí hasta el piso respectivo, a primera vista observé el paisaje que se me mostraba, no era muy alentador , había bastantes personas, -para mí sospeché- demasiado entradas en años. Al aguardar la fila para entregar el papel de la cita a la celadora, caí en la cuenta de lo que había ocurrido, mi consulta estaba al fondo del pasillo me aclaró repentinamente.
Desprevenidamente no recordé el sitio donde era ésta y me había dirigido a uno equivocado, pero por suerte, subsane mi falta motivada en gran parte por mi falta de sueño , y por mi estado mental a consecuencia de ello.Nada grave, pero erré.

Ya, finalmente entregué mi papel de la cita, y me dispuse a sentarme en la sala de espera ,hasta que me avisarán. Enfrente mío, se encontraba una despampanante chica jóven , rondaría mi edad aproximadamente unos veinte.
Observé que se me quedaba mirando , como si hubiera estado esperando que alguien entrara en escena para hacer las delicias de un público poco más que paupérrimo.
Saqué mi libro de Groucho Marx y me pusé a disfrutar de sus ingeniosas y mordaces relatos.Esto era instantáneo, he de decir en su honor, nunca antes en mucho tiempo habiame enganchado a un libro tan enardecidamente. Debió parecersele objeto ajeno y vetusto. Alzé la cabeza por un instante y allí seguía mirando como analizandome asqueada, de que nos lanzaramos las típicas miradas en que siempre termina alguno de los dos distrayendo premeditadamente la mirada hacia la ventana o con la imperiosa necesidad de mirar el reloj.
Al reír una de las gracias de Groucho , ahora no puedo recordar cúal, no pudé contenerme y solté una carcajada apocada. Tras lo cual ,comprobé la reacción en mi semejante más inmediato. Se había encorvado hacía la derecha , voluble como adolescente que era, de repente no quería saber nada de mí. No sé si vería la ilustración del libro , y de quíen se trataba- más bien lo dudo profundamente, aunque lo hubiera visto, afirmó y creo rotundamente que no sabría decir a ciencia cierta, quíen es.
Tras lo cual , unos instantes después , llamaron a Nerea a consulta, y mi desconocida tan disoluta se fue como aliviada ,de alguna manera, de perderme de vista por siempre.
Esto no es malo, y aquí acabo mi historia.
He de decir en mi defensa, que cuando me llamaron a consulta, tenían el historial de esta chica sobre la mesa aún por archivar y me fijé en su apellido en unos segundos- no imaginas lo que hacen las redes sociales hoy día. También descubrí que la habían dado de alta, - se cumplía aquello de que no volvería a verme.Lo escuché por casualidad cuando un médico, delante mío, le decía a otro que efectuara la orden emplazada.
¿Cómo acaba esta historia? Pues sí, busqué a esta chica que tanto candor profesaba a sus análogos. Es una camarera de Pachá , y su foto principal sale ella con un chulazo a lo latin lover. Patético sí, pero no me había desvíado ni un pedazo de lo que me había representado esta persona. A veces, me puedo fiar de mi sentido o conciencia,o como quiérase llamarse.

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