lunes, 1 de febrero de 2010

El grito de Trostki

Luenga esta tarde en que me encuentro,hace unos minutos leía desinteresadamente un artículo de la revista de Historia de este mes, al hojear la revista, me detuvé en el artículo dedicado a la conspiración para la muerte de Trostki, y leí lo que sigue en adelante:
"El grito de Trostki dejó a Mercader tan anodadado que fue totalmente incapaz de rematar el crimen"(20/04/1940). Mercader golpeó a Trostki con una piqueta de alpinista en la cabeza. La fortuna quisó que se moviera al recibir el impacto , por lo que el golpe no fue mortal al instante. Pero le provocó una lenta agonía de la que moría horas después entre horrendos espasmos y dolores.

Algunas personas necesitan recapacitar seriamente sobre su arrogancia personal grandilocuente, nos pasamos la vida siendo tremedamente arrogantes y dejar aparcada ésta ,sería en muchas ocasiones, fuente de virtud . Digo esto , porque acabo de llegar de la calle , de buscar un lugar donde vendieran mi abono con descuento, por cada estanco de esta zafia ciudad, cuando topé con el último di con él. Anuncié a la dependienta que llevaba buscando toda la tarde , y que " me había arreglado la tarde", mostrando con ello una indirecta sensación de satisfacción y gratitud hacia la persona tras el mostrador.
A pesar de ello, me empezó a dirigir una pequeña charla acerca de que ella había decidido vendermelo , algo que encontré tremendamente petulante.
También hizó referencia a que ella no ganaba nada haciendo carnets de abono de transportes. Y que a pesar de ello había tramitado multitud de estos.
Enseguida, asombrado del ingenio ante el que me acontecía, apostillé como pudé ,que el carnet es requisito sine quanon para consumir el ticket mensual de abono de transportes.
Ella siguió con su perorata, acerca de que me vendía el abono porque le sobraba ,pero que podía habermelo no vendido.
Así que le dije: "Pues no me lo venda, me voy a otro sitio".
A lo que le siguió otros diez minutos incansables en los que si puedo decir que se le vió un tanto insegura- se puso a forcejear con las manos hacia un plástico de un carton de tabaco, señal clara de poca credibilidad en lo que uno mismo cuenta contraponiéndolo a lo que oye , discutiendo la ley antitabaco, haciendo referencia a la poca fiabilidad de mis fuentes informativas por el mero hecho de que no sabía indicar a partir de la cual me había informado de que el abono joven se ampliaba a veintidós años, todo ello entre otras lindezas aplacadas en valiente tentativa.

Al oír este grito ,el grito de Trostki, el grito que me llamaba desde este artículo al que me cobijé y vinculé con mi experiencia anterior.
Ramón Mercader se vió aplacado para terminar lo que había empezado, lo despreciable que había iniciado.Lo que no tengo duda es que esta señora del estanco, aficionada al proselitismo barato, a los tópicos de café y a la grandielocuencia, acuciada por demonios creados por ella misma, no habría instado ni un ápice en terminar aquel vil acto.
El séptimo poder: la prensa -me apuntó, lástima no saber que se es un producto del séptimo poder..idiota.



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