martes, 19 de abril de 2011

Cuento

Un príncipe estaba molesto por haberse dedicado exclusivamente a la perfección de las generosidades vulgares. Preveía sorprendentes revoluciones del amor, e intuía en sus mujeres algo mejor que esa complacencia adornada de cielo y de lujo. Quería ver la verdad, la hora del deseo y la satisfacción esenciales. Fuese o no una piedad aberrante, así lo quiso. Poseía, al menos, bastante poder humano para conseguirlo.

Todas las mujeres que le habían conocido fueron asesinadas. ¡Qué saqueo del jardín de la Belleza! Bajo el sable, ellas le bendijeron. Ya no encargó más: las mujeres reaparecieron.

Mató a cuantos le seguían, después de la caza o de las libaciones: de nuevo todos le seguían.

Se recreó degollando a los animales de lujo. Ordenó flamear los palacios. Arremetía contra la gente y la descuartizaba: la multitud, los techos de oro, los bellos animales seguían existiendo.

¡Cómo puede uno extasiarse en la destrucción, rejuvenecer mediante la crueldad! El pueblo no murmuró. Nadie dio su opinión al respecto.

Una tarde, mientras el Príncipe galopaba altivamente, se le apareció un Genio de belleza inefable, incluso inconfesable. ¡Su fisonomía y su porte prometían un amor múltiple y complejo! ¡Una felicidad indecible, incluso insoportable!. El Príncipe y el Genio se aniquilaron probablemente en la salud esencial. ¿Cómo no iba a costarles la vida? Así pues, murieron juntos. Pero este Príncipe falleció, en su palacio, a una edad corriente. El Príncipe era el Genio. El Genio era el Príncipe.

Le falta música sabia a nuestro deseo


Arthur Rimbaud. Iluminaciones. Poesía Hiperión.

jueves, 7 de abril de 2011

El olor de mis axilas

XXIV.


El olor de mis axilas es más hermoso que una plegaria.
[...]


Walt Whitman. Canto a mi mismo.

No todo es..

Y es que ya me lo decía mi padre: Tengo que pensar en otras cosas. En verdad, no todo es la polla y el coño.
No todo se reduce a la genitalidad como diría Sigmund Freud.

martes, 5 de abril de 2011

Chinaski vuelve

El cabrón sentimental vuelve y se llama Chinaski:
Tengo la convicción de que la fe mueve montañas , en cambio , hoy héme aparcado, la verdad que sólo me apetece rascarme los sobacos y beber cerveza.