miércoles, 31 de agosto de 2011

El extranjero

Hoy salí a dar una vuelta por mi ciudad. Es grato ver como andan las cosas de vez en cuando cerca de casa. Iba caminando por la calle y la gente me miraba raro, extrañados como si fuera de otra ciudad. Quizás fueran mis pelos largos, mi melena que me niego a cortar y poner en orden, o las barbas que desecho afeitar desde hace algunos días, o las gafas de sol oscuras completando el uniforme de camuflaje. Me di cuenta de que uno mismo puede ser extraño hasta a dos calles de distancia de su propia casa. 
¿ Cómo iba a ser nuevo yo en la ciudad si llevo viviendo en ella 21 años ?
En todo caso, es la ciudad la que está cambiando amplia y profusamente , aunque a pesar de todo siga guardando en su estructura ese rancio tufillo a desdén y violencia hacia lo desconocido, lo novedoso, lo que nos puede salvar la vida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario