miércoles, 30 de noviembre de 2011

Creo que muchos han experimentado lo mismo. Durante los años de mi 
juventud deseaba con toda mi alma ser bueno; pero era joven, tenía pasiones, y estaba solo, 
completamente solo, en mi búsqueda del bien. Cada vez que trataba de expresar mis deseos 
más íntimos, esto es, que quería ser moralmente bueno, no encontraba más que desprecio y 
burlas; pero cuando me entregaba a las viles pasiones, los demás me elogiaban y alentaban.
La ambición, el ansia de poder la codicia, la lascivia, el orgullo, la ira, la venganza; 
todo eso era respetado. Sucumbiendo a esas pasiones, parecía más adulto, y sentía que 
todos estaban contentos conmigo.


L.Tolstoi.

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